Una ligera mirada sobre situaciones políticas y económicas de buena parte de las sociedades humanas, nos hace dudar seriamente sobre si realmente evolucionamos y estamos progresando. En todas las latitudes, parece que se está transitando una zona pantanosa en la cual acecha la irracionalidad, torpeza, iracundia e incertidumbre y la actitud de respuesta es el enfado profundo, la indiferencia o la adhesión a verdaderas zonceras. Está en peligro nuestra existencia en la tierra?. Muchísimas causas fueron mencionadas como posibles para el fin de la vida, pero ahora emerge un factor impensado: la locura.
La vaguead consciente parece indicar que «éste es el mundo del más allá» o la realidad negada. Todo indica que retrocedemos vertiginosamente y que la «Dialéctica» Hegeliana que refiere a Tésis, Antítesis y Síntesis para explicar el desarrollo de la historia, no puede aplicarse ni remotamente.
Existen muchos posibles eventos que hablan sobre el fin de los seres humanos, los cuales son citados por filósofos, escritores. Entre ellos pueden citarse: Pandemia, vulcanismo, erupción de un supervolcán, contaminación, megatsunami, alteración en la capa de Ozono, cambio climático, Pérdida de atmósfera respirable, cambios bruscos de tiempo, Era de Hielo, choque de asteroide o cometa, reorientación del eje de rotación de la Tierra, presencia de un agujero negro, tormenta solar, ataque extraterrestre, cambios en el Sol, traslado de órbita de la Tierra, fallas en experimentos de Genoma, alteración genética, escasez de recursos naturales, disminución de oxígeno, guerra nuclear o biológica, mal resultado con experimentos antimateria, rebelión de máquinas, fallas en mercados con brutal desempleo, infertilidad humana.
Sobre la responsabilidad propia de seres humanos hay numerosas advertencias, pero al parecer hay verdaderos intentos por tirar para atrás, tal el caso del Terraplanismo (Tierra plana), las actitudes antivacunas (sin tener en cuenta que las inoculaciones salvaron al ser humano), el convencimiento de que somos un «programa» de computación, a lo que se suma el descreimiento inexplicable, sobre instituciones, ciencia o paradigmas absolutamente valederos y el nefasto fenómeno del llamado «uso social de la ciencia», con afirmaciones de: esto es científico, me lo dijo un profesional……, cuando en realidad no se hizo ningún estudio serio ni se públicó ninguna ficha técnica ni hubo protocolo alguno.
Éste verdadero «serpentario» de la mente, puede ser dimensionado en su enorme magnitud, porque se registra en la latitud que uno busque. Qué se pretende? Los hechos parecen dar la razón a distintos credos como el Cristianismo o el Islam, que hacen referencia al periodo del apocalipsis y estamos en eso.
Por otra parte, si se pretende abrazar el ideal de desarrollo, uno puede fijarse en el telescopio espacial James Webb, que fue construido con la colaboración de 14 países, ubicado en el espacio cerca del punto lagrangiano Tierra-Sol, costó 10 mi millones de dólares y es administrado por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense.
El portento de configuración futurista, escudriña….el pasado! porque analiza imágenes y sucesos cósmicos que ocurrieron hace miles de millones de años, gracias a que la luz trajo imágenes hasta aquí. Esto lleva a preguntarnos ¿Avanzamos hacia el pasado? ¿Nuestro futuro es para atrás?.
La lógica podría darnos una mano porque explica que Ciencia es un proceso para pasar lo desconocido a términos de lo conocido, lo cual nos ayudaría luego a ordenar el desarrollo…..en fin….¡ya veremos!.
Lo cierto es que hoy, analizando las actitudes sociales nos preguntamos ¿hacia dónde vamos? ¿ cuál es el progreso material y espiritual?, con lo cual sobrevuela la angustia dados los signos negativos que observamos, sin embargo, en fuentes esenciales vemos todavía que se sostiene la esperanza a pesar de los sacrificios que podría requerir la situación actual.
Cuenta la tradició Cristina que: «Temeroso de que algo malo le pudiera suceder, Pedro escapa de Roma por la Vía Apia, pero en el camino se encuentra con Jesucristo que iba cargando una cruz.
Pedro, al verlo, le pregunta: «Quo vadis Domine» (¿A dónde vas, Señor?) a lo que Cristo contesta: «Romam vado iterum crucifigi» («Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo»).
Pedro, avergonzado de su actitud, vuelve a Roma a continuar su ministerio, siendo posteriormente martirizado y crucificado cabeza abajo. En el lugar de su martirio se levanta hoy día, según la tradición, la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano y en la cripta de la Basílica reposan sus restos».


