El jefe de Gabinete del Gobierno Nacional, Manuel Adorni, se presentó éste miércoles en la Cámara de Diputados, donde realizó un informe de gestión y contestó preguntas en el marco de cuestionamientos por su salto patrimonial, viajes de placer con su familia, grado de conexión con Marcelo Grandío y presencia de su esposa en un viaje de funcionarios a EE.UU.
La oposición había elevado 4.800 preguntas, pero ni éstas ni las respuestas en sesión aclararon debidamente nada; las actuaciones judiciales continuarán y posiblemente en el proceso se develen algunas cuestiones.
El funcionario llegó con «hinchada» propia, integrada por autoridades, legisladores de la provincia de Bs.As., invitados, el propio presidente y miembros del Gabinete; el edificio parecía sitiado por fuerzas de seguridad, el «circo» estaba montado, los periodistas acreditados en Casa Rosada, estaban «castigados» por una denuncia ridícula del oficialismo, justamente a periodistas de un medio amigo…
«No voy a renunciar» fue el mensaje que llevó Adorni, taladrando a la audiencia con ideas – fuerza consabidas, en tanto el fuego amigo del periodismo banalizaba la cuestión, bajándola a nivel de una pelea de conventillo.
La institucionalidad quedó sin duda herida, hay más chapuceros de lo que suponemos y lo que debió ser un acto democrático serio, quedó como un recuerdo propio de los prolegómenos de una etapa de conflicto partidario.


