Escribe lic. Mario Nieto
Un personaje con aire de Benny Hill, irrumpió en un escenario de crisis en Argentina y de la noche a la mañana se llenó de poder. Impulsado por una exitosa imágen distorsionada por medios de difusión que le adjudicaban virtudes que no se correspondían en absoluto con su perfil ascendió en la consideración de una parte de la sociedad. Para los observadores, su caso se asemeja notablemente al personaje de una famosa novela en el que se lo llama «Chance» o «jardinero».
El fenómeno comenzó con el entusiasmo de muchos jovencitos que por su escaso nivel de información, desconocían las luchas históricas que protagonizaron los trabajadores y fuerzas sociales para conquistar derechos elementales que gozaba ya gran parte del mundo y ante este empuje, aparecieron amañados aprovechadores que lo entornaron porque a alunos le parececió fácilmente influenciable y créase o no, adquirió mucho poder de decisión.
La visión de éste pérsonaje, retrotrae unos 150 años y pondera su modelo pre peronista, pre radical, pre….pre. Los que no piensan como él, son descalificados y apartados de la consideración de un sistema arcaico y deshumanizado.
—-Desdel el Jardín—
Para hilvanar el escrito, cabe recordar algunos episodios de la historia y los argumentos que utilizó el autor.
Jerzi Kosinski fue un escritor de origen polaco que vivió en Estados Unidos y falleció en 1991; su obra más conocida lleva por título «Desde el jardín» en Latinoamérica, «Bienvenido Mr. Chance en España y «Un jardinero con suerte» en México.
Una película, en la que el primer actor fue Peter Sellers potenció enormemente el libro y su estrafalario contenido.
La novela toma como escenario Washington D.C. donde Chance, de mediana edad vivió tada su vida dentro de una casa donde se ocupa del jardín y ve mucha tv. al morir su benefactor, sale a la calle y como no conocía nada, es atropellado por un automóvil que conducía la esposa de un conocido empresario, quien lo lleva a su casa para que se reponga. El empresario muere al poco tiempo y Chance acompaña a la mujer quien tiene una vida social activa de altonivel.
Los conocidos entienden que es quien fue elegido por la mujer como compañero y asesor, dada las elegantes prendas que vestía y su silencio que parecía «respetuoso» y poco a poco los miembros de círculo de poder que incluía al propio presidente, comenzaron también a solicitarle recomendaciones particularmente sobre economía. Chance solo atinaba a balbucear cosas sobre el jardín, como «hay que abonar», «atender las cuatro estaciones», que eran tomadas como genialidades para aplicar en las inversiones.
La cuestión es que llega el momento en que la verdad se sabe y Chance vuelve al jardin de la señora amiga.
—Otro tiempo y espacio—
Habiendo ya casi olvidado aquel libro, algunos memoriosos recuerdan hoy aquí, aquel personaje, al cual no tardan en relacionarlo con la realidad que vivimos, aunque con modificaciones. Nuestro «jardinero» se mostró extremadamente agravesivo con insultos a propios y ajenos, mentiroso y amenazante; lo raro es que algunos de los «ofendidos» continúan apoyándolo y los demás…sufren la consecuencia de su porfiados embates.
Si es cierto, puede haber algunos detalles diferentes del nuevo Chance, pero la historia enseña sabiamente a evitar encaramar a quienes pueden perjudicarte.
—«Temo al hombre de un solo libro»—
A mediados del año 1600, un obispo anglicado llamado Jeremy Taylor, escribió la frase en Latín hominem unius libri timeo, que justamente significa «temo al hombre de un solo libro».
Se entiende en la actualidad que se trata de argumentos repetitivos por parte de un hombre que ha leído un solo libro y que persiste en ello con ignorancia e intolerancia.
Edward Everett (1794-1865) Pastor estadounidense afirmaba que esta actitud se aplica «no sólo al hombre de un solo libro, sino también al hombre de una sola idea, en quien el sentido de proporción está ausente, y que ve solo aquello que quiere ver».
*La presente nota es solo una especulación intelectual. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.


