(Escribe: Lic. Mario Nieto) –
El historiador, pensador, escritor, ensayista Raúl Scalabrini Ortiz (1898 – 1959), publicó en 1931, el libro «El hombre que está solo y espera» en el que aborda entre otros temas, la política, la amistad, el amor, justamente éste ensayo viene a cuento dado que el ciudadano argentino parece estar hoy, en una encrucijada asombrosamente similar, a la que enfrentó el «hombre de Corrientes y Esmeralda», figura central de su escrito.
El personaje en cuestión, es el arquetipo del porteño, pero el autor lo ve como depositario de sentimientos que anidan en habitantes de todo el territorio nacional (hay mucho de todos en él). Frente a la inmensidad de la pampa, abrumado por el paisaje y la exasperante soledad, se pregunta «Y total..pa’ qué?
Claro, era momento de conformar una sociedad vigorosa, alimentada por valores que les eran propios, donde fundamentalmente se supere el virtual estadio de limbo que padecían las comunidades, tratando de trocar la soledad por el afecto y la integración.
Scalabrini Ortiz advertía sin embargo que «Quien en iniciación de amistad emplea
frases categóricas, es que no quiere ser amigo de su interlocutor», de modo que en los valores fundados en el espíritu de la tierra que el buscaba, había que tener cuidado con la persecución de la camaradería evitandor los «adversarios de
sus intereses materiales».
Cómo debería responderse a quienes postergan a los sectores sufridos, pidiendo esfuerzo y sacrificio, sin siquiera guardar elementales formas éticas?
No hubo dolarización, el costo social no lo está pagando la casta política, no alcanzan los ingresos en la mayoría de las familias, no se cumple con la Ley de Financiación en la Educación, se achata el ingreso de jubilados y….se achica la asistencia a la discapacidad; a ello debe agregarse el aliento a la idea de sálvese quien pueda, no se reconoce el concepto de Justicia Social y…no…no….y no.
Sin futuro?, sin amigos leales?, sin sociedad conformada con valores de solidaridad y progreso?. No es 1931, no estamos en Corrientes y Esmeralda, pero igual que en ese momento, buscamos integración, cercanía, cariño, aunque los engaños y la incertidumbre nos hagan preguntar.. Y total pa’ qué?


