(Escribe Lic. Mario Nieto) Los desastrosos resultados que arrojó la prueba PISA en Argentina, indican no solo una gran falencia educativa, sino un enorme desmoronamiento social que habla de crisis económica, debilitamiento del Estado, aumento del desempleo y tensiones familiares.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es el organismo que impulsa el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) que tiene lugar en 91 países, donde se analiza el rendimiento de 760.000 alumnos de 15 años que cursan el nivel secundario.
En ese contexto, Argentina obtuvo en 2025 el puesto N° 75 con 393 puntos, ubicándose debajo de Uruguay, Chile, Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú.
Matemáticas, ciencia y lectura fueron las áreas abordadas y el resultado en nuestro país, difícilmente pueda ser peor, el 76% de los alumnos años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño.
Entre otros problemas se detectó inasistencias a clases, alto porcentaje de chicos que desarrollan tareas laborales y fundamentalmente, carencias económicas en el hogar.
Específicamente en el proceso enseñanza-aprendizaje, el oficialismo evidencia un salvajismo demencial que explica en gran parte el deterioro; Infobae, explicó en una nota que «la inversión real en la función de Educación y Cultura acumuló una reducción cercana al 50% entre el inicio de la gestión y 2026».
Esta aversión a la Educación, puede verse también en la postura del propio presidente de la Nación que dijo que las universidades públicas funcionan como «centros de adoctrinamiento» y que la educación estatal busca «lavar el cerebro» en lugar de brindar neutralidad académica.
Quizás por éste malsano prejuicio el gobierno nacional se niega a aplicar la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario, aunque la Justicia disponga lo contrario.
Vemos entonces que no se toma en serio la cuestión y el futuro laboral y de realización plena de los jóvenes es una empresa casi imposible en nuestra realidad.
.


