No estábamos preparados?


Escribe: Lic. Mario Nieto –

Internet constituye sin duda, uno de los avances tecnológicos de mayor impacto en la historia de la humanidad, las redes sociales que circulan por él, abren un panorama de enormes posibilidades, pero también atrajeron una pléyade de estafadores, calumniadores, ofensores, inmorales y pandillas virtuales como los trolls. En éste punto nos preguntamos ¿No hemos estado preparados para asimilar ésta herramienta de progreso?

Según la teoría de Thomás Kuhn, «La ciencia se mueve, si, pero no hacia ningún punto»; por otra parte, analistas de todas las épocas sostienen que la ciencia descubre e interviene en nuevos paradigmas y luego la tecnología aprovecha y utiliza el conocimiento; en tanto Mario Heller, en su libro «Ética y Ciencia, la Responsabilidad del Martillo», ejemplifica la cuestión, con el martillo, herramienta que sirve para constuir o destruír, pero advierte que ya no se establecen tan claramente los límites de ciencia y su uso, sino más bién que podemos hablar de tecno-ciencia porque los proyectos ya nacen con un fin determinado, sea comercial, militar o cualquier otro.

El acontecer es entonces imparable y debemos enfrentar los desafíos para poder superarlos. Los trolls por ejemplo son un gran impedimento para el desarrollo armónico, ellos tienen la intención de insultar, provocar, molestar, desprestigiar o causar pesar y sufrimiento. Lo más indignante es que no pocas veces son alentados desde el poder y -según afirman- reciben cierto «apoyo» para acometer sus fechorías, como despreciables mercenarios.

Ya sucedió que respecto medios con otras características, científicos, educadores, legisladores, trataron de instruír sobre los mismos y moderar su uso, aunque sin resultados esperados, así surgieron iniciativas como «El diario en la escuela», que no fue incorporada al servicio educativo, hasta que el papel entintado dejó su supremacía, aplastado por el papel digital; también en TV hubo intentos e iniciativas para advertir riesgos, como el «Proyecto Indicadores Culturales» de George Gerbner, que se extendió por 25 años siguiendo los preceptos que guiaban su investigación, consignado uno de ellos: «La asidua exposición a la TV produce, a largo plazo, el cultivo de asunciones equivocadas de las características del mundo social».

Hoy nos influencia el tema de las redes, que tiene detractores y partidarios acérrimos, entre los que puede contarse un gran número de personas que trabajan en radio e incluso en TV, quienes toman a cualquier mensaje por éste medio, como cierto y efectivo, casi a modo de creencia religiosa; nada más equivocado porque generalmente quienes escriben, no lo hacen desde una óptica periodística, verificando la fuente, agregando antecedentes, humanizando la información, comparando hechos, evaluando el contexto o advirtiendo sobre las perspectivas. Convengamos que generalmente no estamos lidiando con gente del «medio».

Obviamente, a ésta altura del escrito, se deduce que más temprano que tarde deberá reglamentarse y producirse una colegiación profesional, para desarrollar la tarea propia del periodismo. Si bien es cierto que la Constitución Nacional garantiza que se puede hablar o escribir sin censura previa, la libertad debe abordarse con responsabilidad y capacidad, porque si se esgrime por ejemplo, la libertad de trabajo, con ese solo precepto no alcanza, ya que amparándome en ella, del modo que se lo toma, yo podría colocarme una chaqueta y recibir pacientes…..No!, no es así, para eso el Estado puede capacitarme ética y profesionalmente para ejercer como médico o escriba, si es el caso.

En Argentina, de acuerdo a lo publicado por We Are Social (Data Reportal), Faceboock tiene 28,75 millones de usuarios; YouTube (32,30; Instagram (27,85); TikTok (21,27); Linkedin (13,00); Piterest (10,20); X (ex Twitter) (8,47) y Snapcht (2,03).

Los números crecieron sin duda, puesto que el estudio fue hecho a principios del años 2024 y se supone que más del 70% de la población usa éstas vías.

Si vemos como marchan las cosas en éste espacio, si desde el poder siguen empujando la maldad, debe entonces recordarse la Teoría del Contrato Social, que tan genialmente expuso Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), quien señaló que el mismo se hizo para orientar el origen y propósito del Estado, detallando el rol de los ciudadanos que delegan el mandato para vivir en armonía, pero advirtió que si una parte no cumple, la otra parte no está obligada a cumplir lo suyo.


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