Escribe Lic. Mario NIeto
El «mayor ajuste de la Historia», generó expectativas respecto a que Argentina iba a resucitar de las cenizas como el Ave Fénix; sin embargo, pese al sacrificio que se impuso a jubilados, facultades, científicos, personal de Salud, Educación y estatales, el país ve las calamidades que genera el «enfriamiento» de toda su economía para que se muestren cifras amañadas en la hoja Excel y finalmente suceda lo que ya se sabe de la ultraderecha….rodillas frente al FMI para endeudarnos y someternos más. Apareció el Martín Pescador para ver que se puede atrapar.
Parece que no había mucho espacio en Washington para los acostumbrados insultos y diatribas contra otros mandatarios y pese a los acostumbrados elogios repartidos, el organismo financiero internacional dispuso enviar una misión a Buenos Aires la próxima semana. Claro, la idea no es solo ver como se deben cumplir ciertas «sugerencias» y finalmente entender que es lo que quiere hacer la gestión en el segundo año de gobierno.
Los funcionarios del FMI, no verían con malos ojos si en el siguiente capítulo se atiende al desarme de los controles cambiarios, para lograr mayor «flexibilidad» y lograr un rol más determinante en la politica monetaria, lo cual genera ciertas dudas.
Las reservas en el Banco Central, en tanto no solo no crecieron sino que estan 10.000 millones de dólares para abajo (negativas) y el 1 de Febrero hay un vencimiento de USD 650 millones; ntonces seguir endeudándonos para tapar agugeros que con el tiempo irán creciendo es a todas luces una ecuación altamente negativa.
De nada valen los «trofeos» personales como la denominación de: «Titán de la Reforma Económica» con que distinguieron al jefe del Estado Argentino durante la Hispanic Inaugural Ball, porque sinceramente no se observan mejores condiciones de la sociedad ni logros en la macro-economía; no parece ser que se cumpla el remanido convencimiento de que «si le va bién al gobierno, le va bién al país».
El el caso argentino, más bién parece que «si le va bién al gobierno, le va como el traste al país»: más deuda, muy alto índice de pobres e indigentes, estatales que quedan sin trabajo, Pymes asfixiadas, productores (mate, mango, etc.) perjudicados, jubilados «planchados», demanda comestible en descenso, encarecimiento permanente de productos y servicios, a pesar de la baja del dólar y de la inflación y una inmobilidad social y laboral alarmante.
El contexto entonces ya no posibilita el resurgimienton del Ave Fénic, sino más bien del Alción (Martín Pescador común).


