La ecpatía marca un nuevo escenario


Escribe: Lic. Mario Nieto

Los resultados de las elecciones legislativas de Provincia de Buenos Aires, así como el rechazo del veto a la ley de Emergencia en Discapacidad  del Poder Ejecutivo y las últimas disposiciones sancionadas por el Congreso de la Nación, han evidenciado claramente que la mayorían de los políticos argentinos, adoptaron medidas que tienden a asegurar su propia supervivencia, minimizando los severos daños que pude ocasionar el obsecado accionar el presidente de la Nación.

La desconección con las actitudes y pensamientos de una persona, se llama «ecpatía», que es justamente lo contrario de «empatía» y en el caso que nos ocupa, ocurrió en un momento histórico clave, puesto que quedó claramente expuesto que para cargos legislativos por ejemplo, el referente expresó que no necesita dirigentes capacitados, sino cualquier persona que vote lo que él diga, tenga o no tenga sentido, sea o no sea positivo, con lo cual el debate y el enriquecimiento del entendimiento pierden toda calidad.

En tanto los gobernadores, ninguneados feamente, deciden acompañarlo solo al cementerio, pero lógicamente esperan no entrar a la tumba solidariamente; a sus ojos, esa actitud sería no solo suicida sino que no lo merece.

A la población en general, ya no le importa que mienta, que afirme «somos los mejores de la historia», tampoco acepta más insultos y descree del exitismo manifiesto, solo sabe y presiente que la situación está «fulera» y viene peor.

Frente a los resultados de los comicios recientes, puede decirse que comenzó a desmorarse un esquema a todas luces errado; la superestructura en un país, es siempre jurídico-política y a ella se suspeditan todas las actividades, creer que puede colocarse por encima del sistema a la Economía, es un gravísimo error que está comenzando a pagarse.

Si cae la confianza o crece el escepticismo, cualquier ecuación económica pierde su matemática y sobre eso, la desconfianza, la crítica, la observación de errores y la intolerancia ganan terreno.

La lucha recién comienza, porque en el aspecto partidario, a pesar de la postergación y hasta maltrato de grandes e importantes grupos sociales (jubilados, Garrahan, científicos, docentes, artistas, discapacitados, sectores vulnerables, etc.), existe un 30% de personas a las que no les interesa nada de ésto y apoyan la situación y la embestida con decisión, pero eso si, están ausentes los que se habían sumado con esperanzas.

Podemos decir que hay un nuevo escenario y el tiempo dirá su verdad, pero lo que no debe perderse nunca de vista es que el centro del empeño de quienes asumen una responsabilidad en el Estado es el ser humano; plantearse como objetivo la destrucción del propio Estado o atender la Patria como un almacen único de pueblo, es sin ningún lugar a dudas, un grave desvío.


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