Haz Click para Imprimir la Noticia

Arte y Cultura
"Leer para creer"
Una Feria del Libro con escasas ventas pero que mantiene su impronta de promoción cultural

Escrito el 7 de julio del 2018 - 12:43
Los riojanos pasean y disfrutan de conferencias, espectáculos y actividades gratuitas. Pocos compran libros debido a las dificultades económicas
La mayor afluencia de público se concentra, sobre todo, en este último fin de semana con presentaciones fuertes en cuanto a espectáculos artísticos, como la de Alejandro Lerner, que el viernes colmó el salón principal del Paseo Cultural y fue seguido en simultáneo por las pantallas gigantes ubicadas en la Feria.

El sábado, el cierre de la jornada estará a cargo del cantautor riojano Ramiro González, quien celebra dos décadas con la música junto a invitados especiales, recitados y poesías. En tanto, el domingo será el turno de Daniel Altamirano y el lunes por la tarde, esperado con gran expectativa, el filósofo Dario Sztajnszrajber compartirá junto a su banda la alegoría "Salir de la Caverna", reflexión filosófica, pedagogía y rock nacional, todo aunado en una propuesta estimulante y enriquecedora.

Hay que destacar que la mayoría de las charlas y conferencias contaron con salas llenas de asistentes que desafiaron el frío de la calle y que funcionaron muy bien como espacios alternativos tanto el Rincón Infantil como el Espacio Joven, el Patio de Peñas y el Museo Folklórico. También diversas instituciones realizaron con éxito actividades de difusión.

Se despedirá así una nueva edición de la Feria del Libro y llegará el momento de los balances, por ahora, positivo en cuanto a la organización, la permanencia y el nivel artístico y de promoción cultural alcanzado, pero seguramente magro para los expositores que invierten en stands con el propósito de explotar el espacio a través de la venta de libros.

El comercio local sobrelleva una difícil situación, con una caída en las ventas que alcanza alrededor del 40 por ciento; el rubro librería, donde el promedio en los precios de los ejemplares su ubica ahora entre los 300 y los 450 pesos, dependiendo del tipo de edición, la editoral y el autor, comparte esas dificultades y ha visto notoriamente reducida la cantidad de clientes que conservan el hábito de adquirir libros mensual o bimestralmente, que son los que mantienen el flujo de ingresos para este tipo de negocio.

La Feria del Libro no fue ajena a esta circunstancia, si bien constituye la ocasión para muchos de adquirir libros que antes no encontraron o no buscaron, y al mismo tiempo hacerlo a precios un poco más bajos (esto es relativo, ya que no todos los stands presentan promociones u ofertas especiales, y la mayoría tiene como referencia los precios nacionales, los que figuran en las distribuidoras principales o bien en MercadoLibre), lo cierto es que entretenimiento o cultura son segmentos donde tiende a achicarse el gasto, los primeros en sentir la poda a la que obliga la inflación y sus consecuencias: la disminución del poder adquisitivo y, por ende, el retraimiento del consumo.

Según datos aportados por algunos feriantes, la venta en los stands fue de buena a regular y mala, es decir, no hubo un grado superlativo de ganancia, como ocurrió en otros años, donde en un recorrido los visitantes se hacían con un bolsita donde llevaban varios libros. En particular, este año los más vendidos fueron los libros infantiles y juveniles, con escaso margen para las novedades literarias o de ensayo más recientes (ubicadas entre los libros más caros). Después del material infantil, el público se inclinó por publicaciones vinculadas a la capacitación, el conocimiento de áreas específicas, la economía y el desarrollo personal. Poco espacio para aquellos libros que antes se compraban por mera curiosidad o afición y que exigen meterse de lleno en historias de ficción y sostener la creencia y el interés en universos imaginados desde la literatura.

En una de las noches más concurridas, las ventas en los stands con más variedad de oferta y mejor ubicados en cuanto a tránsito de público, alcanzaron -de acuerdo a algunos comentarios- entre los 7.000 y los 10.000 pesos. Teniendo en cuenta el promedio más bajo de valor de los libros (300 pesos), esto arroja el resultado de que se vendieron en esas horas pico, dependiendo del expositor, entre 23 y 30 libros.

"En anteriores ediciones de la Feria del Libro de La Rioja llegamos a vender en total unos 200.000 pesos, distribuidos en diez días, lo que nos da alrededor de 20.000 pesos por jornada, aunque no en todos los días se vende lo mismo, el fuerte es al final y durante la tarde-noche", comentó uno de los expositores a este medio. Agregó que en algunos casos ayuda mucho la posibilidad de contar con "libros en consignación, porque para comprarlos en firme se requiere capital y no hay seguridad de venderlos".

Los libreros apelan también a otros recursos como una forma de rebajar sus propios gastos, por ejemplo, aquellos que son de otras provincias "tratan de parar en casa de familiares o amigos y de ese modo evitar pagarse un hotel", lo que complicaría aún más las cosas. Como conclusión, uno de los expositores manifestó: "creo que este año la mayoría vamos a salir a hechos, es decir, va a terminar siendo como haber salido a dar un paseo largo, sin ganancia, pero lo importante es estar, los que estamos en esto sabemos que hay tiempos buenos y malos, y si no podemos dejar pasar una buena racha, hay que soportar también la baja".
www.lariojaesnoticia.com.ar