La multitudinaria marcha del 23 de abril marca un punto de inflexión


Escribe: Lic. Mario NIeto

Una impresionante cantidad de personas, la mayoría estudiantes, participó éste martes de la  «Marcha Federal Universitaria en defensa de la educación pública en todo el país. En CABA, directivos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), estimó una concurrencia de 800 mil manifestantes, en tanto que nutridas columnas hacían lo propio en todo el país.

Quedó claro el límite social al avance de la ultraderecha que gobierna al país, que ya había exhibido sus intenciones con la suspensión del envío del Incentivo Docente a las provincias y el avance sobre la ciencia y técnica argentina con embates y acciones para disolver el CONICET.

Contra los mensajes intimidantes de la ministra de Seguridad, que se caracteriza por sus escasísimas luces, así como los prejuicios que evidencia, los manifestantes concurrieron con toda tranquilidad, firmeza y en paz, a expresar su repudio por la falta de presupuesto a las universidades. Ni la maldad de configurar mensajes oficialistas relativos al «temor» sobre el acompañamiento de entidades gremiales, sociales o políticas, a las cuales intentan desacreditar permanentemente, pudo inculcar desconfianza.

Claro que se intentó desacreditar la movida, con el argumento de que estuvo «politizada», pero lo cierto es que las adjetivaciones a las que el presidente recurre cuando se refiere a quienes no comparten su ideología, ya cansaron, sumándose a elló el perfil de la mentira, como si no fuera su obligación gobernar para todos, sin distinción de credos ni de convicciones de principios.

«La educación pública no está en discusión. Lo que está en discusión son las auditorías, el adoctrinamiento, los curros y la crisis generada por los que gobernaron 16 de los últimos 20 años«, argumentó el mandatario.

También quiso atemperar el acontecimiento, con una conferencia de prensa previa, utilizando medios de comunicación de la cadena nacional que había descalificado, cuestión similar al uso del avión presidencial, que tanto había criticado, asegurando que optaba por vuelos comerciales, mientas que ahora cree mas seguros. En ella se felicitó como el «mejor de la historia», por «obtener» Superávit Fiscal que representa la merma del gasto del Estado.

En realidad lo que se vive es una horrenda retracción económica, donde se eliminó la obra pública, se limitó el envío a las provincias por afuera de la coparticipación, se corto la provisión a comedores infantiles, se dejó sin trabajo a miles de empleados estatales, se empobreció a jubilados y se motivó un desclabro con el precio de combustibles y servicios.

En resumen, la inflación de las palabras discursivas y las decisiones objetivas perjudiciales del poder, marcan sin duda un desengaño para quienes creían en que el perjuicio con que venía la sociedad argentina, lo iba a pagar la «casta»


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