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El 3 de abril se pone en marcha

El Sistema Inteligente de Estacionamiento Medido funcionará en modo prueba durante 20 días, con advertencia para los infractores

Tras entrar en vigor, durante 20 días se aplicará un periodo de prueba y no se cobrarán multas a los infractores, aunque sí se les solicitará que realicen el trámite para registrarse y empezar a utilizar el sistema. Los medios de pago serán la tarjeta magnética SIEM, una aplicación móvil (APP), Mensaje de Texto (SMS), y Ticket (en caso de ser turista o usuario casual). Desde el municipio reiteraro...


El futuro de los partidos políticos tradicionales

Carlos "Chino" Fernández - Escrito el 11 de abril del 2011
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 En la Argentina, la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Justicialista (PJ) han surgido como producto de las sucesivas etapas del desarrollo del capitalismo. Estas etapas generaron transformaciones en la estructura económica y social. Clases y fracciones de clase germinaron como producto del mismo desarrollo de la sociedad. Con la UCR lo fueron las capas medias urbanas, las fracciones diversas de profesionales impulsados por el desarrollo del capital agrario, y la expansión del comercio y los servicios, configurando los diferentes paisajes urbanos en nuestro país. Un gran puente entre el campo y la ciudad. El PJ siguió al avance imponente de la clase obrera que emergió sobre la base de las primeras organizaciones de artesanos y pequeños talleres. Esta etapa signó el desarrollo de una industria nacional, orientada por la confluencia entre defensa nacional y desarrollo económico con justicia social. La etapa hegemónica del capital industrial. (Opinión de Carlos "Chino" Fernandez. Telam)
La etapa de la preponderancia del capital financiero transnacional y la del subproducto: el capital tecnológico-virtual.
A partir de mediados de los años ´70 y con mayor claridad desde los años ´90, los partidos políticos, tal cual los concebimos durante gran parte del siglo XX, han sido desplazados de su función primordial por un gran dispositivo de control y configuración de la representatividad política de la población (dispositivo compuesto por medios de comunicación, ONGs, centros educativos y culturales, etc.)

Vivimos una etapa de crisis de los partidos políticos, de crisis de autoridad y de conducción política. Para superar esta
crisis es fundamental interpelar muy fuertemente las formas de representación política que nos disciplinan desde siempre.

Para ello tenemos que desnaturalizar esta creación de la modernidad. El sistema de partidos y el sistema electoral
parlamentario están condenados a su descomposición. Es necesario desmantelar el legado del liberalismo y de las
estructuras de la modernidad que fueran pensadas hace mucho tiempo. Muchas de ellas son para una realidad ajena a la nuestra.

Los partidos políticos nacen, evolucionan y mueren. Veamos que nos dice Antonio Gramsci: “...los partidos nacen y se constituyen en organizaciones para dirigir situaciones en momentos históricamente vitales para sus clases; pero no siempre saben adecuarse al ritmo de desarrollo del conjunto de las relaciones de fuerza (y por ende de la posición relativa de sus clases) en un país determinado o en el plano internacional...”

La era de la plena hegemonía de las finanzas, descabezó los estados mayores de los partidos políticos fundamentales, y al mismo tiempo –a cada uno a su manera-, reordenó en su interior las fracciones sociales constitutivas, atomizándolas y descomponiéndolas en muchos agrupamientos sin programa y sin conducción.

Sin embargo, el sistema de representación formalmente se mantuvo con algunos cambios normativos y de procedimiento. Querer embellecer el sistema, llamando a primarias de las primarias de las primarias no soluciona nada. Salvo lava la imagen desgastada de los candidatos para luego verse mejor en TV. Lo necesario es crear un nuevo sistema de representación que dé cuenta de los cambios acaecidos en la sociedad.

En otro orden las organizaciones gremiales se han fortalecido en estos tiempos hacia su interior. Pero en su relación con otros sectores de la sociedad, en relación a captar los votos puramente electorales para sus dirigentes, o en todo lo relativo a la sintonía con el ciudadano medio, resta mucho por trabajar.

Es necesario pensar una salida superadora del monopolio de la representación de los partidos políticos. La CGT a través de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista (CNSP), ha penetrado en la sociedad, con una interesante propuesta de pensar el país y la realidad regional más allá de la cuestión gremial.

Ha sido un éxito la tarea de sensibilizar a la masa de dirigentes del interior, desarrollado una tarea de propaganda y de difusión envidiable. El desafío es que esa energía desplegada tome forma política a través de una organización de nuevo tipo que no sea ni un sindicato ni un partido político. La idea de un Consejo Económico y Social (CES), sería una aproximación como lo fuera propuesto por el General (Juan Domingo) Perón en su Modelo Argentino. Esto plantea una reforma constitucional.

Mientras tanto, veamos que nos sugiere Gramsci al respecto. “...para comprender como un movimiento o tendencia de opinión se transforma en partido, es decir en fuerza eficiente desde el punto de vista del poder gubernativo, lo cual posee en la medida en que posee dirigentes de distinta capacidad y en la medida en que esos dirigentes hayan adquirido determinada preparación...”.

En ese marco se plantea el problema de la formación de cuadros y sea porque se avanza en una suerte de CES o una nueva organización política, la formación de cuadros es el elemento central. Esta formación en cantidad y calidad implica la fusión de otras fracciones de clase que formen parte del movimiento social más vasto.

No es solamente un problema técnico, como lo asumen los partidarios del liberalismo, sino que exige un compromiso con el proyecto de país, con la recuperación plena de los resortes del poder para el beneficio de toda la comunidad.

De la experiencia realizada desde el lanzamiento de la CNSP en septiembre de 2009, se desprende que la inserción política del movimiento obrero requiere de una expansión territorial, y de la necesidad imperiosa de acercar a otros sectores de la sociedad; esto es, una mayor heterogeneidad social no como simpatizantes o colaboradores, sino más bien con el compromiso necesario para sentirse parte de un mismo proceso de re-argentinizar la vida en comunidad.(Télam)

(*) Carlos "Chino" Fernández es asesor IAJ-CGT.