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Ruta de comercialización a Asia

Destacan ventajas del paso riojano a Chile por Pircas Negras


Funcionarios de la Administración Nacional de Aduanas que se encuentran en la provincia con el objetivo de avanzar en la iniciativa de que el paso fronterizo Pircas Negras se convierta en ruta alternativa para el transporte de mercadería, se reunieron con el gobernador Sergio Casas.
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El adiós a un grande y a la espera de otro más

Joaquín Cáceres - Escrito el 3 de marzo del 2013
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 Entre dudas y predicciones de diversos personajes de gran renombre del periodismo internacional, las autoridades del Vaticano se preparaban para cumplir con un protocolo improvisado, ante una situación que nadie esperaba, un hecho que no tenía lugar hace más de 600 años en la historia de la Iglesia Católica.
Cerca de las 20:00hs (Roma), las campanas de la capital Italiana empezaron a sonar, los grandes medios dieron tregua de sus conjeturas y el mundo entero hizo una pausa para saludar y despedir al Papa saliente, a Benedicto XVI, que entre aplausos y gritos de “¡Viva el Papa!”, se despidió de los más de 1100 millones de fieles que lo vieron entrar en Castel Gandolfo como Cabeza de la Iglesia y lo verán salir de allí en dos meses, ya no como Sumo Pontífice, sino como un simple sacerdote que dedicará el resto de su vida a orar por la Iglesia y por el próximo cardenal que habrá de ocupar la Silla de Pedro.

El ahora Obispo Emérito de Roma, demostró, en un mundo determinado por la codicia de poder, que su labor no estaba signada por eso, y mucho menos su gran humildad, por lo que pudo renunciar a uno de los cargos mas importantes, de mayor prestigio e influencia del mundo. Todo por responder a Dios, a su sencillez y convicciones personales, que le indicaban que otra persona podría llegar a hacerlo mejor.

Muchas son las hipótesis que se darán sobre su renuncia, de aquí a cien años y quizá más, pero la verdad real es que el mal llamado “Papa frío”, conmovió a la Iglesia entera, que ahora deberá volver sobre sus pasos para analizar la cuota de responsabilidad que le corresponde por el rápido envejecimiento y declive físico de un Papa, que sin lugar dudas, dejó su vida por y para la Iglesia.

Independientemente de ello, la Iglesia está ahora en “Sede Vacante”, y los cardenales se dirigen desde todos los rincones de la tierra para procurar un nuevo Santo Padre. Éste es el periodo donde millones de ojos se posan ansiosos sobre Roma, y las especulaciones superan incluso a las del mercado financiero. Cada país tiene como favoritos a sus propios cardenales, al mejor estilo de una Olimpiada, pero claro está que el hermético Cónclave siempre provoca sorpresa en mas de uno, por algo reza el dicho: “El que entra al Cónclave como Papa, sale como Cardenal.”

Pero más allá de la incertidumbre y la ansiedad, tendremos que esperar, pacientes, fijando la vista y las lentes de las cámaras del planeta en una humilde chimenea, solitaria y muy anciana, pero único medio expedito a través del cual la Iglesia Universal y el mundo entero sabrán una vez más, si “Habemus Papam”.