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Sergio Casas recibió la visita de ex asesor político y económico de Barack Obama

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¿Sigue siendo viable el sufragio obligatorio?

Federico Niemetz - Escrito el 25 de octubre del 2011
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 El domingo hubo elecciones en todo el territorio de la República Argentina y un 77% de la ciudadanía fue a votar. Si pensamos desde el número que acabo de dar, es un gran porcentaje comparado con elecciones anteriores; pero si vemos la contracara, significa que un 23% de los ciudadanos se ausentó y eso suena fuerte si uno piensa que hay que hacer importantes trámites burocráticos para eximirse de votar o pagar grandes sumas de dinero como multa por no ir a sufragar.
El artículo 19 de la Constitución Nacional, enuncia que las acciones que no ofendan al orden público, a la moral pública ni perjudiquen a un tercero están exentas de la autoridad de los magistrados (haciendo una breve referencia a la deidad que prefiero suprimir). En el Derecho Civil también existe el principio que relaciona la ilicitud con el daño. ¿Qué quiere decir esto? Que lo que no le haga mal a nadie no puede prohibirse ni obligarse. Y es ahí dónde me pregunto: ¿Por qué es obligatorio el voto?

Hace muchos años (en 1912) se sancionó la ley Sáenz Peña que creó el sistema de voto obligatorio, secreto y universal (solo para los hombres); pero en aquella época era comprensible la idea del sufragio obligatorio porque veníamos de tristes épocas en las que la persona tenía el deber de votar, no por obligación legal sino por coerción y presión de los grupos políticos dominantes que utilizaban la lógica del “votame o te vuelo la cabeza”; y debía humanizarse el voto, convertirlo en un derecho ciudadano. Si en aquella época el voto era facultativo, hubiese ido a votar el 1% de la población argentina.

Hoy vivimos en una sociedad politizada y en una Argentina dónde se le ha tomado el gustito al voto ciudadano. Simplemente es ilógico seguir obligando a votar a quién no quiere hacerlo. Sí hay que impulsar todas las estrategias desde los ámbitos públicos y privados para promover la participación ciudadana, hacer entender la importancia de la democracia, y crear ciudadanos responsables; pero la obligatoriedad del voto ya no es una herramienta de instrucción cívica.

¿Es malo no ir a votar? Si, claro que es malo. El sufragio es un derecho que todos tenemos, es la posibilidad de elegir a nuestros representantes, es el granito de arena que todos ponemos para la construcción de un país mejor. Sueño con una Argentina en donde todos seamos ciudadanos comprometidos y responsables que vayamos a votar con convicción y eligiendo seriamente a los candidatos que consideremos mas capacitados; pero la realidad es que no vivimos en ese país y hay un enorme porcentaje de personas que votan por no pagar la multa, que no entienden la importancia del acto electivo, y a ellas no se les puede obligar a ejercer un derecho que no quieren practicar.

Haciendo un análisis simplista se puede decir que las fuerzas partidarias imponen el sistema de sufragio obligatorio para tener más votos en su haber; pero no tiene demasiado sentido porque nadie puede saber a quién votará alguien que va a la elección por obligación, probablemente vote al candidato que voten sus padres o amigos, o anulará su voto; y la suma de los votos de los desinteresados estará dividida. A nadie le conviene específicamente que el elector esté obligado a votar.

Federico Niemetz.
Estudiante de 2º año de Derecho
Miembro de OAJNU (Mendoza)