La participación como estrategia


(Escribe Lic. Mario Nieto) –La realización de una Cumbre Política de Mujeres en La Rioja, «para debatir sobre poder, liderazgo y participación», trajo notables expectativas y también rumores respecto a que está en marcha una propuesta para impulsar la candidatura de una mujer para gobernadora en el Peronismo.

Seguramente no está en el ánimo del organismo organizador limitar la participación a un solo sector en el encuentro, menos favorecer el impulso de un proyecto en tal sentido y entonces, bienvenido sea el esfuerzo compartido para enriquecer el diálogo.

Sería insensato pensar que la capacidad política pasa por una cuestión de género, lo que nos impediría entender y solucionar los problemas que vive una sociedad. En la realidad cotidiana nos interesaría más saber sobre planes, proyectos y evaluar quien podría llevarlos a cabo con éxito.

En el tema de la participación política de la mujer, bastante se avanzó desde la sanción en 1991 de la Ley 24.012 de Cupo Femenino en Argentina, que fue elaborada por Margarita Malharro de Torres (UCR) y también la Ley 27.412 de Paridad de Género (2017) que modificó el Código Electoral Nacional para requerir un 50% de representación femenina y la alternancia de varones y mujeres en las listas de candidatos para el Congreso de la Nación y el Parlamento del Mercosur.

En la Cámara de Diputados de la Nación, hay 257 miembros, de los cuales 105 son mujeres, lo que representa el 40,9%, mientras que en la Cámara Alta hay 30 mujeres en 72 integrantes, lo que equivale al 41,6%.

En la provincia de La Rioja hay 36 diputados y 11 mujeres, que constituyen el 30%. La vice gobernación, también lo ejerce una mujer.

Respecto a la participación de la mujer, el mayor referente de la UCR, Raúl Alfonsín, señalaba en su momento, que había que abrir los espacios de decisión para todos y que si había mujeres que evidenciaban su liderazgo, allí tendrían su lugar; por su parte el líder del Justicialismo, Juan Domingo Perón alentó no solo a la Rama Femenina, sino también a la juventud y a los trabajadores, para que sumen sus propuestas. En 1970, evidenció su preferencia y habló del necesario «Trasvasamiento Generacional» refiriéndose a la transmisión de ideas, valores, principios y compromisos doctrinarios de una generación otra.

Sin duda que la en la lucha que viene, donde se enfrentará al manejo del poder en favor de intereses, exigirá sin duda el compromiso y participación de las mayorías sociales, de modo que no hay que perder de vista ni por un segundo el sentido de justicia social.


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